Metamorfósis

Corre desesperadamente… las voces a su espalda se escuchan. Voces, gritos desaforados; querían terminar con aquella “cosa”.
Agitado y cansado corría sin destino, sentía que no era tal “cosa”, que tenía vida… pero aquellos otros querían acabar con esa “cosa”, consideraban que era una amenaza ya que no era humano. Su cuerpo era frío, era una maquina con forma de hombre, tenía el aspecto, pero era solo una máquina, que hacía y hacía sin importar que era lo que hacía, cómo lo hacía y a quién afectaba… sabía que algo le faltaba, algo profundo, algo que le ayudaría a ser diferente.
Ese día corría, no sabía por qué de pronto sentía que la muerte era una amenaza, no quería morir siendo una maquina, sabía que había una alternativa, en medio de los gritos de aquellos que creían que estaban haciendo un bien en destruir a ese vil enemigo que no era lo que ellos eran, consideraban que lo diferente no era de este mundo, que se debía ser igual a ellos o nada.
Corría y corría hasta que su cerebro programado eficazmente recordó a un viejo anciano que vivía en un lugar agreste entre montañas, un viejo solitario y de gran sabiduría. Empezó la búsqueda del maestro.
Llegó al lugar, donde habita el maestro, se asomó a la cueva, allí estaba sereno, con una paz inmutable. Cansado y con una voz desgarradora dijo: Maestro ayúdame, me quieren matar, ayúdame!!!
El maestro le miró tiernamente a los ojos y le dijo: “La vida sin tu corazón es lo mismo que ser una máquina en esta vida sin vida, es estar muerta, si lo que te preocupa es la muerte, ya estas muerto, si lo que te preocupa es la VIDA busca tu CORAZÓN”.
Sus palabras resonaron en su interior hueco y metálico, por primera vez había encontrado las palabras justas, en el momento justo y dijo: ¿Dónde encuentro a mi corazón? ¿en qué lugar?
El maestro le guió, encontraría un corazón en un viejo templo, es una piedra roja, una vez que tomara contacto con él cobraría vida y él cobraría vida.
Las voces se escuchan de nuevo, cada vez con más fuerza, aquellos estaban dispuestos a todo, entraron a la cueva…
Maestro ¿qué hago? Ayúdeme!!!
Sensación de muerte, la muerte esta más viva que nunca.
El maestro con gran serenidad le dice: No te preocupes amigo mío, ven por aquí saldrás en dirección justa al templo, ve, busca tu Corazón, ve en busca de la VIDA y ella te encontrará si es lo que deseas.
Salió de allí, empezó su conquista, esta vez corría por una meta y tenía una objetivo, esta vez mientras corría sentía su cuerpo como nunca antes lo había sentido, empezó a sentirse.
Llego al templo, entró, en el medio del templo había un corazón de piedra tal como se lo dijo el maestro, se acercó, le tomó entre sus manos, se escondió detrás de unas puertas. Aquellos entraron al templo empezaron a buscarlo, abrieron la puerta él los vio, ellos lo vieron. Había un un monje mirándolos tiernamente.
Ellos se fueron sin reconocer que cuando abrieron la puerta había un hombre con vida, era un hombre con CORAZÓN.